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lunes, 27 de febrero de 2012

Fin de una época, principio de otra

¡Buenas a todos!

Hacía mucho que no publicaba ninguna entrada, y me entristece que sea esta la que tenga que publicar yo. Pero vaya, pensándolo mejor, es un orgullo hacerlo. ¿Por qué? Porque este es el fin de Palabras, papel y tú. Pero no, el blog no se cierra, ¡ni mucho menos! Aún nos queda mucho por escribir a los tres administradores, muchas letras, muchas líneas y muchos párrafos.

Ante la falta de visitas, correos y demás, los administradores hemos decidido cambiar el rumbo del blog. A partir de ahora seremos nosotros tres los que redactemos las entradas con nuestras historias, opiniones, críticas y demás. Esperemos que no nos abandonéis, y que sigáis leyéndonos; nuestro blog será vuestro siempre =)

Me apena que esto no haya funcionado, pero era una apuesta muy arriesgada, la verdad. Pero, vaya, personalmente, ha sido una experiencia increíble. Vale, quizá no hayamos tenido muchísimas visitas, quizá no le haya interesado ni a la cuarta parte de la gente que lo ha visto. Pero, dejadme deciros algo, yo no os cambiaría por veinte mil visitas de gilipollas. Muchos, que nos leéis desde que empezamos, siempre nos habéis pues una buena cara, y nos habéis apoyado en este pequeño proyecto. Y eso significa mucho para nosotros (cuando digo esto hablo por los tres).

Pero, joder, no vamos a ponernos tristes. Este blog, para mí, ha sido una gran caja de sorpresas. He conocido gente muy interesante, que merece la pena. Nunca en mi vida me habría llegado a imaginar, que gente que conozco en persona llegara a escribir de tal manera. Véase el ejemplo de Lorena Vilariño, un persona increíble, la cual nos emocionó a todos con sus maravillosos textos, y la cual nos ha apoyado desde el comienzo del blog. Ella es un ejemplo, y la pongo porque la conocía de vista; nunca había llegado a hablar con ella, pero al hacerlo me he dado cuenta de que es una persona increíble.

Pero habéis sido todos vosotros los que habéis conseguido treinta suscriptores y mil cuatrocientas y pico visitas al blog. Darle las enormes gracias a:

 
Lorena Vilariño, Paulamoustache, Escritora te hechizará, Rebeca, Kirtashalina, Nanna Doyle, Lisbeth Brewster, Elenna, Celia Cañete, Claire Miller y Ana Lucía.

 
Gracias a todas vosotras, las que nos habéis enviado vuestros textos y por lo que este blog ha podido funcionar, aunque sea por un breve periodo. Con las que he podido hablar un poco más a fondo, deciros que sois un encanto, y espero que vuestros blogs tengan mucho éxito.
¡Y por supuesto! ¡Muchísimas gracias a todos los lectores que habéis gastado vuestro valioso tiempo en Nosotros! Sin vosotros, esto tampoco habría sido posible.

Y, por ultimo, y no menos importante, como suelen decir, gracias a mis dos compañeros, Clara y Miguel. Sois increíbles, ya os lo he dicho mil veces. Este blog, en el caso de Clara, nos ha unido mucho más, y nos ha brindado la oportunidad de tirarnos hasta las seis de la mañana como jodidos gilipollas descojonándonos de nuestras gilipolleces.
Aquí os dejo todos los blogs (en el correspondiente orden en el que he puesto los nombres) de todas las que nos han mandado un trocito de sus textos.


(Rebeca no tiene blog)







Y con esto termino. Deciros que terminaremos de publicar los correos que nos quedan, y, una vez ahí, empezaremos a publicar textos propios. Así que, a ritmo de Shine On de Gamma Ray, canción que estoy escuchando y me está inspirando a escribir ahora mismo, me despido de vosotros.

¡MIL GRACIAS A TODOS!


                                                                                                                              Admin.: David Plaza

lunes, 20 de febrero de 2012

El crepitar del fuego

Sentimos haber tenido el blog tan muerto últimamente, todo culpa de David y Miguel!:P:P:P jajajja no, en serio, lo sentimos:( Pero es que como veíamos que nadie comentaba nada y que el blog está un poco así pues... muerto y tal... no sé, a ninguno nos vinieron las ganas de publicar.

Y es que, de verdad, para que esto funcione os necesitamos a vosotros, si no... la cosa pinta bastante mal...

Por cierto, el concurso queda cerrado, porque no recibimos apenas escritos de nadie, lo siento:'(

Aviso: Si el blog sigue así, dejará de ser comunitario y lo haremos nuestro. Lo siento por las personas que nos han enviado cosas y se han molestado en hacerlo, pero es que esto no marcha. Así que... o vemos que algo cambia, o, si esto que estoy diciendo no sirve de nada, lo cerraremos para publicar solo nosotros, como hemos dicho.

De verdad que Nosotros queríamos hacer un blog comunitario para provecho de todos, pero claro, vuestra participación es imprescindible;)

Así que queda dicho esto... y, bueno, qué decir del siguiente texto... que lo ha escrito Lorena Vilariño, una chica que, con este, ya lleva tres textos enviados, lo cual es bastante halagador, en serio! Nos gusta la gente así, que se muestre... activa y no pasiva.

Que no os estoy echando la bronca ni mucho menos, si esto es por vosotros y además nadie está obligado a nada, y, por supuesto, muchísimas gracias a todos los que han participado enviándonos cosillas. Ya sabéis que cualquier cosa estamos dispuestos a publicarlo=)

Así que nada... este texto es bastante...¿impactante? xD No sé qué otra palabra utilizar. Contiene erotismo homosexual, y la verdad es que no nos esperábamos encontrar este tipo de textos para publicar, pero, tal y como dijimos, los aceptamos como a cualquier otro:) Muy valiente la autora por intentar expresar este tema y con tal éxito.

Y ahora... a leer todos! Y a comentar, que siempre se agradece:P

 

Admin.: ClaryClaire



EL CREPITAR DEL FUEGO


-Tranquilo- Dijo Jon dirigiéndome hacia las mantas puestas delicadamente en el suelo frente a la gran chimenea, para sentarme.

-Estoy tranquilo.

Le cogí la mano y la besé empezando en la muñeca y terminando en los nudillos. Cada suspiro suyo, llevaba mi juventud y mi inocencia. Me acarició  lentamente la sien. Estaba algo asustado, pero tenía muchas ganas y me dejaba llevar con una gran vehemencia.

-¿Has estado con más chicos?- Pregunté mientras me desabrochaba los botones de la camisa.

-No. Sólo contigo.-Me miró sonriente con los ojos iluminados por el fulgor del fuego y se acercó tranquilamente hacia mí. Notaba su respiración, lenta y caliente, en mis pómulos.

Puso su dedo índice en mis labios, y los acarició apaciblemente. Empecé a desabrocharle la camisa, aquella que tanto me gustaba por su tacto suave, y tiré de las mangas para zafarle de ella. Su pecho, fuerte y de un tono tostado, se elevaba y bajaba despacio ha cada bocanada de aire que daba Jon Retiré su mano de mi cara, y me agache un poco para besarle el tórax. Adoraba su olor, el tacto de mis labios contra su piel, sus resplandecientes gotas de sudor debidas a la excitación del momento. Apoyaba mi rostro con fuerza sobre sus hombros y respiraba, le respiraba profundamente. Me acarició el pelo y con una gran fuerza pasional me echo para atrás, tumbándome por completo boca arriba.  Se sentó encima de mi cintura, apoyándose con los pies en la superficie para no hacerme daño. Se aproximó a mi frente y la besó, haciendo lo mismo con la nariz, mejillas, boca y finalmente cuello. Me produjo una gran ráfaga de placer. Cerré los ojos y entreabrí los labios. Una oleada de sudor frío se apoderó de mi cuerpo.

-¿Te gusta?-Dijo Jon al ver mi rostro.-Te palpita muy rápido el corazón.

Asentí con la cabeza entre exhalaciones aceleradas.

Bajó las manos y las metió por dentro de mi camisa, que tenía unos cuantos botones desabrochados. Empezó a acariciarme el pecho y la cintura y poco después me la había quitado y la había tirado a un lado de la estancia. Mi figura pálida y endeble reposaba ardiente entre las mantas. Empezó a descender hacía mis pantalones. Puso las manos en mi bragueta y la desabrochó rápidamente, bajándome los pantalones hasta las rodillas. Entonces sí empecé a ponerme nervioso. Colocó la mano en mis ingles. Mi cuerpo respondió de una manera que creía que no haría. Le agarré la mano y le paré en seco.

-Tranquilo, Boy. Sé lo que hago. No te haré daño…-Me miró tiernamente.

Le observe perplejo.

-Lo sé. Confío en ti.

Le dejé continuar.

Conforme pasaron los minutos me había desprendido totalmente de mi atuendo, tanto él como yo. Besaba cada centímetro cuadrado de mi mortecina piel. Acariciaba con dulzura mis muslos. Olía mi cabello, largo y oscuro. Y se deleitaba viendo mis gestos y expresiones. Se tumbó sobre mí y con su ayuda me día la vuelta para ponerme boca abajo. Contemplé el fuego, tan ajeno a nuestros cuerpos jóvenes y desnudos.

-Ahora vengo- Dijo Jon besándome la espalda.

-Vale. ¡No tardes!- Grité  mientras desaparecía por la puerta.

Me senté y me arropé con las gruesas mantas y me atusé el pelo. Me pregunté si tendría el maquillaje movido, o sí le gustaba físicamente a mi compañero. Oí pasos procedentes del pasillo y me imaginé que Jon se acercaba.  Me tumbé de nuevo tapándome desde el ombligo hasta los pies.

-Has tardado mucho…-Le dije pícaro y sonriente.

-Bueno…la espera…compensa.

Me empujó hacia atrás y volvió a retomar la situación girándome de nuevo. Me levantó la cadera hacia arriba, haciendo que apoyara las manos y las rodillas, únicamente, sobre la colcha. Me palpó las nalgas y acarició con la lengua cada una de mis vertebras y me tomó. Cada impulso era rítmico y placentero, y nada que ver con lo que yo pensaba que era. Cada vez que me empujaba con fuerza, una chispa se encendía en mi cerebro. Apretaba los dientes contras los labios inferiores, y fruncía el ceño, me deshacía en deleite. Y mi cuerpo ahora ardía en deseos de tenerle dentro. Las exhalaciones ahora más acompasadas se volvían cada vez más profundas. Empecé a gemir, intentando contenerme para que no se me oyera mucho, me percaté entonces de que al que realmente se le oía era a Jon que parecía disfrutar de mí plenamente. Su sudor caía en mis piernas y en mi espalda y resbalaba con fluidez.

Me desperté arropado, girado hacia la izquierda. El fuego, que fue testigo del deseo que mostramos, se había apagado y en la habitación se reflejaban los rayos del sol que entraban cálidos por la ventana. El brazo de Jon reposaba tranquilamente en mi pecho. Notaba su respiración, profunda y apacible, en mi nuca. Acaricié, alegre de tenerle a mi lado, su mano y la besé. Me di la vuelta. A la luz de la mañana estaba más guapo que nunca. Dormía junto a mí, parecía que nada le despertaría. Le aparte el flequillo de la frente y le acaricié. Acerqué mi cara a la suya todo lo que pude y susurré:

-Te quiero.

Cerré los ojos y me sumí en un profundo sueño del que no quería despertar nunca.

Lorena Vilariño

domingo, 5 de febrero de 2012

Lüthien


¡Hola de nuevo!

Aquí os dejo con el relato que nos manda Claire. Lento y sensual, pero también acelerado y apasionado. Analiza en él la autora el conflicto entre la pasión y la razón, el dilema entre dejarse llevar o echar el ancla y pararse a pensar.

Os recordamos que todavía está abierto el concurso, y os animamos a participar en él. ¡Podéis conseguir un buen número de visitas a vuestro blog, para que vuestras historias lleguen a más personas!    



                                                                                                                                       Admin.: Miguel








                                                           



                                                        Lüthien




Sus caricias me erizaban la piel; haciéndome sentir bien, tranquila. Podía notar el calor de su ternura, rozando mis pómulos con suaves besos.


No era la primera vez que me besaban de aquella manera, pero… era diferente. Me sentía cubierta de un aura de afecto. ¿Mutuo? No me había planteado algo serio con él, pero aquella sensación de seguridad me gustaba. Mucho.


Me rodeó con sus brazos, y mi rostro quedó escondido en su pecho. Su aroma me envolvió. Tuve que respirar profundamente para llenarme los pulmones de él; era delicioso. Cerré los ojos y expiré lentamente. Sus labios rozaron mi oído y me hicieron estremecer cuando noté pequeños mordisquitos en la parte inferior.


¿Qué quería de mi? Si es que buscaba algo… o simplemente quería pasarlo bien. Aunque no le veía como esa clase de persona; buscando sólo diversión y nada más. Pero… si no era así, y buscaba algo de verdad, ¿qué se suponía que tenia que hacer yo? No sabía si yo también quería lo mismo que él. O simplemente el hecho de sentirme tan bien con él en esa situación me bastaría. Pero, ¿le haría daño si continuaba?¿Debería separarme?


Sus labios se deslizaron por mi cuello, lamiéndolo con delicadeza; su lengua dibujaba pequeños círculos y hacía presión sobre mi piel.


Se me nubló la mente por un segundo. Pero no podía dejarme llevar sin pensar en las consecuencias. ¿Pero y si él solo quería diversión? Quizás ya no era el Mick que conocí hace demasiados años, y había cambiado de parecer. O quizás no le importaba que yo no tuviera claro lo que quería en ese momento… y difícil me ponía lo de pensar en una situación así.


Se separó de mí dejando que el aire refrescara su rastro. Yo aún tenía los ojos cerrados, analizando cada sensación que recorría mi cuerpo. Frenándome de cometer alguna estupidez.


-¿Lüthien?-susurró.


Abrí los ojos lentamente, y lo miré con deseo. Sí, deseo. Lo deseaba en ese momento. Quería dar un paso y lanzarme a sus labios, tirarlo en la cama y pedirle que… ¡Ya!


-¿Si?


Tenia que haberse dado cuenta de cómo le estaba mirando porque suspiró y se mordió el labio, negando levemente con la cabeza. ¿Se estaba resistiendo él también?


Pestañeé; sin apartar la mirada.


¿Qué tenía que hacer? Sentí calor en todo mi cuerpo, me nublaba la mente. No me dejaba pensar. Quería actuar. Ahora. Pero, ¿y las consecuencias?
Quizás debiera dejar de pensar demasiado...


Me lancé a él y me fundí en sus labios. Tanto tiempo deseándolos que ahora no podía ni pararme a degustar sus besos, pero no pareció importarle demasiado. Me tomó de la cintura para estrecharme a él y segundos después tirarme a la cama. Cada vez estaba más segura de que Mick había cambiado, y no estaba nada mal...




                                                                                                                                 Claire Miller